La brújula para las empresas frente a la normativa y el cumplimiento legislativo
Ovidio Soler – Responsable de Asuntos Regulatorios y Europeos en Ecoembes
Durante todo el proceso de implementación, también desarrollamos una labor de acompañamiento a nuestros clientes.
Como un enjambre se podría describir el escenario regulatorio europeo en materia de economía circular, un laberinto en permanente transformación donde es muy fácil perderse y cuya finalidad es implementar los principios de la circularidad en la gestión de los residuos.
Ahí están los nuevos objetivos para 2030 y 2035, la arquitectura legislativa que se viene aprobando desde hace unos años y la preparación de nuevas normas encabezadas por la siguiente Ley Europea de Economía Circular que está por llegar y llamada de momento Circular Economy Act, porque no está claro qué formato tendrá finalmente.
Navegar por estas aguas turbulentas no es solo complejo para las empresas encuadradas en una RAP, sino que también conlleva riesgos tanto legales como de negocio, además de importantes esfuerzos para el cumplimiento. Como dijo el escritor Martín Caparrós, “si el futuro no es promesa, es amenaza”.
Necesito una brújula
Toda norma europea es adaptada a la legislación nacional. Impulsado por el Paquete de Economía Circular (con sus consecutivos planes de acción), la UE entró hace ya unos años en un nuevo paradigma de circularidad que aspira a una nueva gestión integral de los residuos, mejorando la eficiencia y la competitividad de las empresas.
El Reglamento de la UE 2025/40 (PPWR) aprobado en diciembre de 2024 y efectivo desde agosto de 2026, es una norma que armoniza la gestión de los envases y que aplica por igual a los 27 países miembros. Se implementará de manera progresiva hasta 2040 y afecta a toda la cadena de valor del envase, incluyendo productores, fabricantes, distribuidores… (empezando por la propia definición de productor y fabricante) y proponiendo también un nuevo etiquetado, entre otros muchos aspectos relevantes.
Una vez que se sabe el “qué” toca ahora que cada país desarrolle el cómo”. Por ello, en España se está trabajando en un nuevo Real Decreto de Envases (seguramente, ya para 2027) que sirva de base normativa para aplicar el Reglamento europeo y alcanzar su gran objetivo a medio plazo: que el 100% de los envases sean reutilizables o reciclables para el año 2030.
Impacto en las empresas
Esto es solo la punta del iceberg y una escueta pincelada del cambio que se está produciendo para las empresas que colocan envases en el mercado. Pero ¿qué esfuerzo le está suponiendo a las empresas estar “al día” de estos cambios y, lo más importante, prepararse para cumplir con la legislación sin perder competitividad? ¿Ven las empresas en estos cambios una oportunidad para mejorar su compromiso con la sostenibilidad y la eficacia de sus sistemas operativos?
Ecoembes realiza el acompañamiento de sus clientes en el desarrollo del envase del futuro, el horizonte ‘residuos cero’, la innovación tecnológica y, por supuesto, en el cumplimiento y adaptación de las normativas. Guiar a las empresas en sus nuevas responsabilidades y hacerles más sencilla la transición es clave para la toma de decisiones y la anticipación a los cambios.
Acompañamiento e implementación
Ecoembes cuenta con un amplio equipo para cuestiones relacionadas con la legislación, el cumplimiento de la normativa y la adaptación de las empresas a las nuevas exigencias relacionadas con los envases en toda su cadena de valor.
Ovidio Soler estudió en la Sciences Po París un máster en Asuntos Europeos y otro de Relaciones Internacionales en The London School of Economics. Tras pasar por varias compañías, tocar distintos sectores y vivir en siete países diferentes, Ovidio acaba llegando a Ecoembes en 2024 atraído en aquel entonces por una organización que trabaja en aspectos ambientales y promueve la economía circular.
Actualmente, es el coordinador de Asuntos Regulatorios y Europeos, en el Departamento de Asuntos Público y Regulatorios de la Dirección de Relaciones Externas de Ecoembes.
Para explicar sus responsabilidades en Ecoembes, Ovidio Soler lo resume comentando que “por decirlo de una manera sencilla, nuestro trabajo consiste en ‘traducir’ e interpretar la normativa con un lenguaje que todos puedan comprender, tanto los clientes como nuestros compañeros de otros departamentos, de manera que nos podamos anticipar y que se entiendan todas las claves de las nuevas dinámicas que se generan, los riesgos y oportunidades que pueden aparecer, lo que va a afectar más directamente a las empresas en función de su actividad, qué aspectos habrá que hacer de manera diferente, etc.”
“En este paso previo -sigue Ovidio- también ejercemos un trabajo de influencia, de creación de consensos y de trabajo con las asociaciones sectoriales (‘destilar lo que piensan las empresas y elevarlo a las instituciones públicas europeas). A partir de ahí, desarrollamos un trabajo de pedagogía con webinars, materiales y canales informativos e incluso herramientas específicas para que nuestros clientes conozcan bien las nuevas exigencias normativas”.
Pero no solo es un trabajo de conocer las necesidades de los clientes, elevar sus inquietudes y generar información accesible previa para ayuda a la comprensión del impacto de las nuevas normas.
“Durante todo el proceso de implementación, también desarrollamos una labor de acompañamiento a nuestros clientes en la adopción de las medidas necesarias para cumplir con las normas. Tenemos que estar alerta para que los objetivos marcados por la Administración pública sean coherentes con los medios que se habilitan para alcanzarlos (inversiones, infraestructuras, nuevas capacidades…). Necesitamos crear una narrativa estratégica que posibilite no solo la capacidad real de cumplir los objetivos por parte de las empresas, sino también introducir las condiciones, inversiones y herramientas necesarias para hacer que el conjunto del modelo circular avance en la sociedad, escalando el actual sistema considerando las tensiones, la necesaria seguridad jurídica y los intereses de nuestros clientes en dinámicas proactivas y de impacto positivo”, apunta Ovidio.
¿Existen posibilidades reales de alcanzar estos nuevos objetivos o pueden resultar un ‘brindis al sol’ difícil de cumplir? ¿Podrán cumplir todas las empresas o solo lo tendrán fácil las grandes? ¿Pensamos en las pequeña y medianas empresas cuando se implantan estos objetivos? ¿Se tienen en cuenta las casuísticas de cada uno de los sectores económicos?
Los objetivos que va marcando la nueva normativa reorientan en cierto modo el camino, porque se dirige más hacia la responsabilidad de productores y fabricantes, “porque se incide más en la materialidad de los envases, su ecodiseño y su reciclabilidad, así como en aspectos de reducción y reutilización. Para hacernos una idea de la gran transformación que se propone, la mayoría de estos aspectos que acabo de comentar no estaban explicitados de manera concreta en el Real Decreto de 2022”.
Sin duda, los cambios serán de calado y reorientarán el enfoque circular de la economía, hasta el punto de necesitar una nueva visión que impulse una segunda transición ecológica basada en un nuevo modelo de país más circular y sostenible.
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